Llegamos un poco antes al gimnasio y vimos terminar la sesión de
improvisación a los compañeros anteriores pero no entendíamos bien qué estaban
haciendo. Primera sensación: incertidumbre, mal asunto.
Comenzamos, todos en círculo y Delfa nos comenta que vamos a realizar
algunos ejercicios de calentamiento para perder un poco la vergüenza. Nos
recomienda ir a alguna obra de teatro de improvisaciones, para que veamos un
poco de qué va el tema. Antes de eso tuvimos que escribir una frase en un papel
y dejarlo en la mesa.
El primer juego es hacer dos gestos diferentes. Si haces uno, le toca al siguiente hacerlo
(seguimos en círculo) pero si haces el otro gesto, entonces el turno cambia de
sentido. Una vez que el juego parece entendido, lo hacemos de nuevo pero en
grupos de 6 para que sea menos aburrido. Como toma de contacto no está mal.
La siguiente actividad fue de hablar, pero de hablar sin pensar. Por
parejas teníamos que ir diciendo por turnos la primera palabra que se nos
ocurriera, pero sin pensar. Parece una tontería pero es extremadamente difícil.
No creo que el cerebro humano adulto sea capaz de eso, la palabra exige un
proceso de razonamiento. No puedes decir lo primero que se te ocurre, y en
cuanto se te ocurre algo enseguida sigues con cosas relacionadas. Por ejemplo,
si decías un color ya ibas de seguido con todos los colores. O lo que me
ocurrió a mí, que decía algo o que tuviera que ver con lo que había dicho mi
compañero o que fuera lo contrario. Si él decía perro pues a mí me venía a la
cabeza “gato” o similar.
Se iba complicando la cosa, porque luego tuvimos que hacer lo mismo pero no
se podía decir ninguna palabra relacinada con la anterior. Pero lo mejor fue
cuando tuvimos que decir palabras en orden alfabético. Ahí ya sí que había que
pensar, y habría sido mucho más sencillo teniendo un folio con las letras
ordenadas, porque aunque te las sepas, siempre tienes que pensar dos o tres
para encontrar el orden. Por último, y para terminar esta dinámica, teníamos
que mantener una conversación diciendo frases por turnos. Las frases tenían que
tener sentido con lo dicho en la frase anterior, y la primera letra de la frase
tenía que respetar el orden alfabético. Lo cierto es que las conversaciones
eran dignas de escuchar.
Llegaba el turno de los papelitos con las frases. Cada uno cogimos uno y la
actividad consistía en mantener una conversación con sentido con una persona
dentro del círculo pero conseguir meter entre medias nuestra frase. Al hacerlo
teníamos que hacer una señal (acordamos un chasquido con los dedos) y entonces
otra persona entraba a sustituir al que había conseguido decir su frase. De
esta forma todo el mundo iba entrando en el círculo e intentaba colar su frase.
Algunas conversaciones fueron grandiosas.
La última actividad de calentamiento se llamaba “y tú qué haces”. Consiste
en que una persona está haciendo gestos escenificando una acción, llega otro y
le pregunta “y tú qué haces” y le tiene que responder cualquier cosa, menos lo
que está haciendo, y entonces esa persona tiene que empezar a escenificar esa
acción que le acaban de decir.. Esta fue sin duda de las más divertidas.
Por último, hicimos un Rol-Play en donde uno hacía de dependiente de una
tienda que no podía decir que no. Entonces le preguntábamos tonterías y nunca
se podía decir que no. No tuvo mucho éxito porque al final se contestaban
tonterías, cuando realmente había que contestar de forma coherente.
Una vez terminado el calentamiento comenzamos con la siguiente parte, la
que es más orientada al examen. Nos explicaron las cuatro modalidades de examen
a las que podemos enfrentarnos, todas en modalidad de grupos pequeños (los
subgrupos de las coreografías)
2. Las 4 emociones diferentes. Se divide el supuesto escenario en cuatro cuadrados. Se lee una frase al azar y comienza la improvisación. Cada cuadrado es una emoción diferente: ira, amor, pasión, alegría, tristeza, etc… Cada vez que hables tienes que hacerlo escenificando la emoción del cuadrado en el que te encuentras, pero siguiendo el hilo de la improvisación.
3. Cambios de estilo. Es similar a la anterior, solo que en este caso no se cambian las emociones sino el estilo. Estilo gangsters, estilo rap, estilo Disney, estilo telenovela, estilo western, etc… y todos los integrantes deben cambiar a la vez. Lo que se hace es decir “congelados” y “la improvisación continúa con el estilo…” Los cuatro compañeros que salieron a hacer el ejemplo estuvieron inmensos. Les tendrían que haber aprobado el curso en ese momento.
4. Reducción de tiempo. Esta fue para mí la más divertida. Te dan un minuto para improvisar a raíz de una frase. Luego tienes que hacer la misma improvisación en 30 segundos. Luego en 15 y luego en 5 segundos. Con la frase “A quien madruga dios le ayuda” los compañeros que salieron voluntarios hicieron una intervención de sobresaliente. Quedará para el recuerdo aquella frase: “hostias, las tablas”
De primeras me ha resultado tremendamente complicado, pero tengo que reconocer que hay compañeros con un talento innato para estas cosas. Los que han salido de voluntarios, sobre todo los chicos, han sido realmente impresionantes. Dejo un fragmento de uno de los mejores, en donde tenían que ir en contrarreloj y lo hicieron genial.

No hay comentarios:
Publicar un comentario